Un testimonio que celebra la esencia de Campoalto
El Colegio sigue de festejo, y en este aniversario número 44 afloran los recuerdos de épocas pasadas. Son más de cuatro décadas de entrega, amor y, sobre todo, acompañamiento a los alumnos. En esta ocasión, queremos compartir el emotivo testimonio del profesor Jorge Cantuni, quien nos relata su experiencia en esta querida institución.
Más de 30 años de compromiso y vocación
“Hace más de 30 años que formo parte del Colegio. Siempre he estado cerca de la Institución, ya sea colaborando en la creación de su página web o ayudando en distintas consultas. Mi vínculo ha sido, sobre todo, a través del Departamento de Orientación, donde llegué a ser coordinador, además, he acompañado de cerca a los alumnos como tutor y profesor de Economía y Gestión, y de Economía y Finanzas en el tercer año de la media”, cuenta el profesor Cantuni.
El crecimiento y evolución del Colegio
El paso del tiempo ha dejado su huella en Campoalto, y su evolución es innegable. “El cambio más notable ha sido el crecimiento en cantidad de alumnos, antes éramos 340, ahora somos 670, divididos en secciones desde el primer grado hasta el tercero de la media. También la infraestructura ha mejorado significativamente, aunque aún queda camino por recorrer. Además, el cuerpo docente se duplicó: hoy somos entre 80 y 90 profesores; es emocionante ver cómo ha crecido la familia de Campoalto”, expresa con orgullo.
El espíritu deportivo como sello distintivo
Desde su fundación, Campoalto ha llevado el deporte en su ADN. “El fundador, Pablo Pratmarzó, implementó un sistema inspirado en colegios ingleses, dividiendo a los estudiantes en cuatro equipos: Pumas, Lobos, Halcones y Leones. Desde entonces, el espíritu deportivo se convirtió en un sello distintivo, porque a través del deporte se aprenden valores fundamentales como la fortaleza, la unidad, la generosidad y la lealtad”, destaca el docente.
Los logros deportivos han sido parte de la historia del Colegio. “Al ser una institución de varones, el deporte siempre tuvo un papel fundamental. Entre 2003 y 2007 vivimos momentos únicos, siendo pentacampeones del intercolegial de ASA en básquetbol, hoy, la competencia es aún más exigente, pero seguimos dando pelea con el mismo espíritu de siempre”, recuerda con entusiasmo.
Un espacio para el crecimiento integral
Más allá del deporte, en Campoalto la formación espiritual es esencial. “Aquí no solo acompañamos a los alumnos en lo académico, sino también en su crecimiento personal y espiritual. Contamos con un sólido sistema de tutorías y con la capellanía, que permite a cada estudiante acceder a charlas con sacerdotes o, al menos, recibir su bendición. Este apoyo es invaluable para su desarrollo”, subraya el profesor Cantuni.
El legado de un alumno de Campoalto
¿Qué se espera de un alumno al finalizar su etapa en el Colegio? Para el profesor Cantuni, la respuesta es clara: “Queremos formar personas solidarias, que se preocupen por los problemas del país y comprendan que el trabajo en equipo es clave, les enseñamos que la mejor manera de influir en la sociedad es uniendo fuerzas, creando iniciativas que ayuden a los más desfavorecidos y promoviendo la movilidad social. Siempre les transmitimos la importancia de abrirse a otras instituciones y personas para generar un impacto positivo”, refiere.
Una esencia que nos hace únicos
Para cerrar esta emotiva entrevista, le pedimos al profesor Cantuni una última reflexión sobre lo que hace único a Campoalto. “Nuestro sello es el énfasis en el deporte y en las tutorías. Que cada alumno tenga un tutor que lo guíe individualmente a lo largo del año es una inversión enorme, pero invaluable. Yo mismo acompaño a estudiantes de secundaria, y ellos tienen la libertad de elegir quién será su tutor, esa cercanía y acompañamiento personalizado hacen de nuestro Colegio un lugar especial”, concluye con emoción.
A 44 años de su fundación, Campoalto sigue siendo mucho más que un Colegio: es una familia, una comunidad y un hogar donde se forman no solo estudiantes, sino personas íntegras y comprometidas con el mundo.

