Porque lo consideramos de probada eficacia.
Los colegios diferenciados para niños y para niñas no pretenden, ni de lejos, retroceder a esquemas anticuados que privilegiaban la diferenciación de roles y separaban la malla curricular. Y mucho menos desean imponer un modelo único. Eso jamás.
A pesar de lo que afirmen los clichés de moda, la educación diferenciada moderna se ajusta plenamente a los cánones de la neurociencia moderna. Y es precisamente esta misma neurociencia la que ha descubierto el llamado “dimorfismo cerebral”, la base empírico-científica de este modelo pedagógico que va aumentando su presencia en el mundo.
Los cerebros de las mujeres y los varones son iguales en coeficiente intelectual pero presentan forma, composición y arquitectura no idéntica. Por eso aprenden y funcionan de manera diferente.
No es cuestión de superioridad-inferioridad: simplemente, son formas recíprocamente complementarias.
La educación diferenciada, reconociendo la exacta paridad de niñas y niños en dignidad y humanidad, en derechos y deberes, optimiza precisamente las diferencias innatas para favorecer la igualdad de oportunidades.
Quien desee profundizar con rigor en este tema tan apasionante, puede descargar aquí un informe elaborado por el colegio Retamar de Madrid. Se publicó en el año 2009 y conserva plena validez. Y también puede acceder al sitio web de la Asociación Europea de Educación Diferenciada.