Más de 30 años de historia y un nuevo desafío en Campoalto
La vida de Don Hugo Peña está ligada a la institución desde hace más de 30 años, con idas y vueltas, pero siempre con el mismo espíritu de servicio y pertenencia. Hoy asume un nuevo desafío que lo llena de entusiasmo: ser el nexo entre las familias y el colegio, en un año tan especial como este 2026.
Conversamos con él sobre esta nueva etapa que inicia con agradecimiento e ilusión.
Un puente entre las familias y el colegio
Don Hugo define su rol con claridad y humildad. “Mi función no es enseñarle nada a las familias, sino ser un vínculo, un intermediador entre ellas y el colegio. Escucharlas, entender qué necesitan y transmitirlo a quienes corresponda”.
Explica que su tarea será acompañar, escuchar y hacer saber a cada familia que la institución está para ellas. Aclara también que no será quien resuelva directamente las situaciones, sino quien recepcione las inquietudes y ayude a canalizarlas adecuadamente.
“Siempre el primer trato será con el profesor guía y luego con el tutor, pero ambos pueden indicar que existe esta figura que recibirá sus necesidades o inquietudes”, señala.
Confía en que, una vez consolidado este nuevo espacio, el contacto será cada vez más natural y directo. “Tendrán todos los medios y canales disponibles para llegar a mí”, subraya.
Una historia que comenzó en 1991
El vínculo de Don Hugo con el colegio comenzó en 1991, cuando su hijo Jorge ingresó a Campoalto. “Ahí ya nos atrapó Campoalto y empezó nuestra aventura. Siempre digo que fue obra y gracia de Dios, que también me puso a La Obra como guía en mi vida”.
Recuerda con emoción a personas que marcaron profundamente su camino, como Pablo Pratmarsó, fundador del colegio, y el Padre Víctor Urrestarazu, actual vicario.
Cuando su hijo terminó el colegio en 1999, culminó una primera etapa. Luego la vida lo llevó a España, mientras veía cómo Jorge crecía como profesional y docente, llevando consigo los valores recibidos en Campoalto. Al regresar a Paraguay en 2009, atravesó distintas experiencias laborales hasta que, en 2015, fue convocado para integrar el área administrativa del colegio.
“Me tocó trabajar con un equipo joven y, desde mi experiencia como papá en Campoalto, busqué transmitir ese sentido de pertenencia hacia nuestra institución”, recuerda.
Permaneció en la administración hasta 2021, dedicándose posteriormente a otras actividades, aunque —como él mismo dice— “siempre con la mente y el corazón puestos en Campoalto y La Obra”.
2026: un año especial
El llamado para asumir este nuevo rol llegó el año pasado. Y Don Hugo lo tomó como una señal clara.
“Estamos aquí, con muchas ganas de contribuir en esta nueva faceta. Son nuevos aprendizajes para mí. Por suerte, en mi anterior función ya tuve contacto con las familias, lo que me da experiencia y calma para tratarlas siempre en el marco del respeto y el cariño”.
Este 2026 se presenta como un año especialmente significativo para el colegio: la próxima apertura del nuevo Oratorio, los 45 años de la institución y el impulso de la nueva propuesta para padres y familias, Familiarte. Para Don Hugo, no podría haber mejor momento para iniciar esta etapa.
“Tenemos un año muy lindo realmente. Dios tiene sus planes para todos. Creo que Él me mostró mi camino. Vivir estos hitos con mis recuerdos y vivencias hace que este 2026, tan especial y simbólico, saque lo mejor de cada uno de nosotros”.
Con la misma convicción que lo acompañó desde 1991, Don Hugo Peña vuelve a decir presente en Campoalto. Esta vez, para escuchar, acompañar y fortalecer el vínculo que da vida a toda comunidad educativa: la alianza entre el colegio y las familias.



