Una ampliación del hogar

Deseamos un colegio que sea como una ampliación del hogar: que junto con la lógica exigencia de las aulas, tenga la calidez de un ambiente de familia cristiana, alegre y unida. Ese ambiente se hace a diario, tanto en casa como en clases, a fuerza de rezar unos por otros, de servir, de cuidar los detalles pequeños, de darse y pensar en los demás.

Los padres, primeros educadores

Asumimos nuestra tarea educativa como delegada voluntariamente por los padres. Su deseo expreso es que les ayudemos. Y tal manifestación de confianza apela a nuestras mejores energías.

Por eso pretendemos ser un espacio de familias y para las familias, en el que converjan estos dos factores:

  • Que los padres ejerciten su fundamental derecho a educar a sus hijos de acuerdo a sus convicciones, expresadas en el ideario propio del colegio y que han aceptado al matricularse.
  • Que los profesores pongan al servicio de este noble objetivo su vocación docente, su experiencia, su tiempo, su corazón, y su cualificación profesional.

Encuentro de libertades

Alguien dijo que junto a la Estatua de la Libertad, en New York, debería colocarse otra: la Estatua de la Responsabilidad. Y es verdad: ser libres y ser responsables son aspectos inseparables, como las caras de una moneda. Si deseamos para todos la valiosa moneda de la libertad, hemos de desear inseparablemente su otra cara: la responsabilidad. 

Educar no es fácil porque es un encuentro de libertades. Es dar herramientas, iluminar, aportar ideas, ofrecer recursos, ayudar a crecer y abrir horizontes para que el alumno se esfuerce en desarrollar equilibradamente todas sus dimensiones. 

Y la defensa genuina de la propia libertad comienza, primero, por defender la libertad de los demás. 

Uno a uno

El sistema de tutorías permite la implicación de los padres en el proceso educativo y busca que familias y colegio compartan ideales, armonicen criterios, y actúen coordinadamente en beneficio del alumno.

La figura del tutor, tomada de la tradición pedagógica anglosajona y de la pedagogía implícita en el mensaje de San Josemaría, es la de un asesor educativo que requiere aptitudes específicas, comunicación fluida con todas las instancias del colegio, y una peculiar idoneidad profesional.

El deporte como herramienta educativa

Consideramos al deporte como un valioso aliado a la hora de educar personalidades seguras y fuertes. Con un prudente entrenamiento se consiguen desarrollar virtudes tan importantes como la constancia, la disciplina, el afán de superación, el orden, y el trabajo en equipo.

Enseñar vs. educar

Consideramos la simple enseñanza como parte de una educación más grande que aspira a formar personas maduras. Los jóvenes no esperan de los mayores solamente más conocimiento. Necesitan que se les abra un panorama amplio que suponga ideales y conecte con su aspiración a ser felices; necesitan aprender a vivir bien, a usar su libertad fecundamente.

La mera transmisión de datos no basta, por más útiles que resulten. Sólo con claros horizontes trascendentes, mediante puntos de referencia que les orienten a buscar personalmente la verdad, nuestros chicos tendrán una brújula segura y llegarán a buenos puertos.

Educación diferenciada

La consideramos una herramienta pedagógica avalada por autorizados argumentos científicos y estadísticos.

Esta decisión no se apoya en motivos religiosos sino en la abundante y creciente experiencia internacional positiva y en la nuestra propia.