{"id":760,"date":"2021-06-29T21:53:28","date_gmt":"2021-06-29T21:53:28","guid":{"rendered":"https:\/\/campoalto.edu.py\/sitio\/?p=760"},"modified":"2021-06-30T20:10:05","modified_gmt":"2021-06-30T20:10:05","slug":"conexionetimologica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/campoalto.edu.py\/sitio\/2021\/06\/29\/conexionetimologica\/","title":{"rendered":"Una curiosa conexi\u00f3n etimol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ra\u00edz etimol\u00f3gica de la palabra&nbsp;<strong><em>alumno<\/em><\/strong>&nbsp;es el verbo latino \u201calo-alere-altum\u201d, que significa&nbsp;<strong><em>alimentar<\/em><\/strong>&nbsp;o nutrir. Por eso, ya en la Roma precristiana ambos conceptos nacieron muy vinculados entre s\u00ed. Alumno es aquel que se alimenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ejemplo: mientras el famoso poeta Horacio&nbsp;<em>(65-8 a.C)<\/em>&nbsp;aplicaba ese nombre a los ni\u00f1os de pecho que se alimentan de sus madres, su contempor\u00e1neo Cicer\u00f3n&nbsp;<em>(106-43 a.C)<\/em>&nbsp;lo reservaba para los estudiantes y disc\u00edpulos: aquellas personas que se nutren intelectualmente de sus profesores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Enlazado a esta comunidad de origen se encuentra el participio pasado&nbsp;<em>\u201caltum\u201d<\/em>, que significa \u201calimentado\u201d, y del cual deriva el adjetivo \u201calto\u201d. Es decir: la persona alta era aquella que, precisamente por estar bien alimentada, hab\u00eda alcanzado la madurez, su pleno desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta interesante conexi\u00f3n etimol\u00f3gica entre \u201calumno\u201d y \u201calto\u201d habita de modo sorprendente en el nombre y el escudo de nuestro colegio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hecho no deja de ser curioso. Hace ahora 40 a\u00f1os, cuando nuestro primer director Pablo Pratmars\u00f3&nbsp;<em>(Barcelona, 1936-Asunci\u00f3n, 2006)&nbsp;<\/em>buscaba afanosamente un nombre para el colegio que nac\u00eda, pens\u00f3 en un campo alto. \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta est\u00e1 respondida en un art\u00edculo suyo, publicado en los a\u00f1os 90 en la primera revista del colegio. De all\u00ed hemos extra\u00eddo algunas citas y datos que compartimos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Buscando un nombre<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Qu\u00edmico de profesi\u00f3n, hab\u00eda llegado al Paraguay en 1962, procedente de Espa\u00f1a. Ven\u00eda por encargo directo de San Josemar\u00eda para comenzar el Opus Dei, instituci\u00f3n de la Iglesia Cat\u00f3lica que promueve la santidad en la vida cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pablo llevaba casi veinte a\u00f1os habitando el suelo guaran\u00ed, dedic\u00e1ndose desde el primer momento a la docencia universitaria, cuando acept\u00f3 una propuesta que le cambi\u00f3 la vida: un grupo de padres deseaba contar con \u00e9l para dirigir y fundar un nuevo colegio en Asunci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como hombre apasionado por lan de las nuevas generaciones, de coraz\u00f3n grande y generoso, asumi\u00f3 el desaf\u00edo empe\u00f1\u00e1ndose de lleno en la tarea. L\u00f3gicamente, entre lo m\u00e1s urgente de su \u201clista de tareas\u201d se presentaba la necesidad de dar un nombre al flamante colegio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La inspiraci\u00f3n no llegaba hasta que un d\u00eda, conversando con un amigo suyo entendido en&nbsp;temas ganaderos, le pregunt\u00f3:&nbsp;<strong>\u201c\u00bfqu\u00e9 prefieres, un campo alto o un campo bajo?\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La preferencia del ganadero era rotunda y la pronunci\u00f3 enseguida:&nbsp;<strong>\u201c\u00a1un campo alto!\u201d<\/strong>, porque&nbsp;<strong>\u201ces m\u00e1s sano para los animales: crecen mejor, no se enferman, el campo no se inunda, no hay bichos. Un campo alto es mejor\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Pablo le pareci\u00f3 que ese nombre constitu\u00eda&nbsp;<strong>\u201cun buen s\u00edmbolo de lo que pretend\u00edamos con el colegio\u201d.<\/strong>&nbsp;Es decir: un lugar de buenos pastos, f\u00e9rtil y florido, donde se est\u00e9 a gusto y se multipliquen las posibilidades de ir creciendo bien, sanamente, en todos los aspectos de la vida.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Campoalto se escribe todo junto<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalmente, fue la famosa escritora paraguaya&nbsp;<em>Mar\u00eda Luisa Artecona de Thompson (1919-2003)<\/em>&nbsp;quien sugiri\u00f3 unir ambos conceptos en una sola expresi\u00f3n:&nbsp;<strong>Campoalto<\/strong>. Experta en castellano, conoc\u00eda muy bien el procedimiento ling\u00fc\u00edstico de la \u201ccomposici\u00f3n morfol\u00f3gica\u201d, mediante el cual surgen nuevos vocablos dotados de una especial fuerza sem\u00e1ntica. A los ling\u00fcistas les gusta llamarlos \u201cneologismos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicho sea de paso, esta gran profesora particip\u00f3 de lleno en los inicios de nuestro colegio aportando todo su conocimiento y buen hacer pedag\u00f3gico. Cari\u00f1osamente, todos en aquellos a\u00f1os se dirig\u00edan a ella y la nombraban como&nbsp;<em>\u201cla abuelita\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un sol y tres estrellas<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Definido el nombre, Pablo proyect\u00f3 un sol y tres estrellas como elementos del escudo. Y daba las razones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u201cCampoalto no puede ser un lugar h\u00famedo, sino soleado\u201d<\/strong>, explicaba, y se imaginaba&nbsp;<strong>\u201cun sol naciente, rojo, lleno de energ\u00eda para comunicarla a los que ser\u00edan los habitantes del Campoalto, que habitar\u00edan un campo rico para alimentar el esp\u00edritu: de oro\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si el sol caldea el ambiente, las estrellas marcan el camino:&nbsp;<strong>\u201cpueden representar muchas virtudes. Elijo tres: limpieza de alma y cuerpo, por la cual somos se\u00f1ores de nosotros mismos; prudencia, que nos hace acometer lo que hay que hacer con decisi\u00f3n y responsabilidad; sinceridad, virtud b\u00e1sica para la convivencia alegre y confiada, para la amistad\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los valiosos y apetecibles&nbsp;<strong>\u201cluceros\u201d<\/strong>&nbsp;del escudo&nbsp;<strong>\u201cson de oro\u201d<\/strong>, mientras que el campo es rojo, color que evoca la lucha y el esfuerzo para elevarse hasta las alturas de la sabidur\u00eda, para conquistar las virtudes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquel antiguo art\u00edculo, Pablo conclu\u00eda su relato as\u00ed:&nbsp;<strong>\u201cEl nombre y el escudo del colegio resumen y simbolizan lo que estamos pretendiendo: un Campoalto para ni\u00f1os y j\u00f3venes, y para todos los que alientan el resurgimiento pleno del esp\u00edritu y de la ciencia\u201d.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ra\u00edz etimol\u00f3gica de la palabra&nbsp;alumno&nbsp;es el verbo latino \u201calo-alere-altum\u201d, que significa&nbsp;alimentar&nbsp;o nutrir. Por eso, ya en la Roma precristiana ambos conceptos nacieron muy vinculados entre s\u00ed. Alumno es aquel que se alimenta. Por ejemplo: mientras el famoso poeta Horacio&nbsp;(65-8 a.C)&nbsp;aplicaba ese nombre a los ni\u00f1os de pecho que se alimentan de sus madres, su [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3685,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1,2,3],"tags":[],"class_list":["post-760","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colegio","category-destacados","category-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/campoalto.edu.py\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/760","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/campoalto.edu.py\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/campoalto.edu.py\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/campoalto.edu.py\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/campoalto.edu.py\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=760"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/campoalto.edu.py\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/760\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3686,"href":"https:\/\/campoalto.edu.py\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/760\/revisions\/3686"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/campoalto.edu.py\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3685"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/campoalto.edu.py\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=760"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/campoalto.edu.py\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=760"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/campoalto.edu.py\/sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=760"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}