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Huellas de Pablo Pratmarsó

Huellas de Pablo Pratmarsó

Al cumplirse una década del fallecimiento de Pablo Pratmarsó –fue el 5 de agosto de 2006- recogemos aquí algunas anécdotas sueltas redactas por los profesores Miguel Goyret y Jorge Cantuni. También añadimos dos comentarios que escribieron recientemente el director del departamento de sicopedagogía del Colegio, Jorge Peña, y del profesor Ricardo Colmán.

Por ahora ofrecemos este material. Más adelante iremos recogiendo los aportes de tantos profesores, padres y alumnos que le conocieron. Lo que deseen enviar algún recuerdo pueden hacerlo a este mail: campoalto_mas@campoalto.edu.py


 Por Miguel Goyret

Algo que se me quedó muy grabado era el cuidado que ponía en la redacción de los avisos para los padres. Muchas veces me tocaba redactarlos. Siempre quería mirarlos. Corregía un acento aquí, una falta de ortografía allá. Pero no se quedaba sólo en lo formal. Cuidaba el estilo y la claridad de los mensajes. Por lo menos, había que reescribir tres veces. A mí me rebelaba un poco su insistencia en la búsqueda de lo mejor, pero lo agradecía al año siguiente, cuando los avisos ya estaban pulidos y sólo había que cambiar la fecha.

También me impresionaba el orden tremendo que tenía para la clasificación y archivo de documentos y confección de experiencias. No ahorraba en espacio ni en calidad de artículos de librería en este aspecto.

Otra cosa que cuidaba era el tema de registrar los eventos más importantes fotográficamente y en video. Con esto se facilitaba la confección del anuario y también se animaban las reuniones de padres. Era muy cuidadoso al filmar. Lo hacía con destreza y buscaba siempre los primeros planos procurando captar a todos y cada uno de los alumnos. Tenía en cuenta que cada papá o mamá buscaría la imagen de su hijo.

Dedicaba muchísimo tiempo a los profesores. Suya fue la idea de que los profesores se quedasen a almorzar los viernes, tuvieran tertulia y clases de formación. Era muy amigo de cada profesor y hablaba personal e individualmente con ellos y conocía a sus familias.

Me tocó hacer cursos anuales con él, en enero. No “descansaba” del colegio aunque yo le insistía. Cuando íbamos a la casa de retiros Los Talas, me pedía que le acompañase a la ciudad de Córdoba para comprar libros para los profesores.

Recuerdo que un año me pidió que pase por Los Molinos a buscar experiencias. Estuve varios días en el colegio tratando de completar la lista del temario que había preparado Pablo. Al final me fui con un bibliorato lleno de documentos tan completos que el director, Juan Clemente Lezcano, me dijo que ni en el colegio Los Molinos tenían la información tan completa y ordenada. 


 Por Jorge Cantuni

El día que me dijo que era “un fresco”. Esta era quizá su mayor ofensa. Cuando notabas que estabas quizás ahorrando esfuerzo y querías simplificar demasiado las cosas te decía: “eres un fresco” o “qué fresco eres”.

En una ocasión me pidió que preparara el calendario anual. Yo por diversos motivos lo iba retrasando. Hasta que una mañana estando en dirección trabajando en la computadora veo que se pone de rodillas con las manos juntas implorándome la confección del calendario anual.

Recuerdo su mirada siempre acompañada de una sonrisa que te hacía pensar que éramos grandes personas para él y por eso daba gusto pasar tiempo con él. Esto mismo me parece que pensaba de los alumnos. Insistía en que debíamos filmar todos los actos y hasta los menores detalles. Pareciera que pensaba que esos alumnos serías grandes personas y por lo tanto alguna vez necesitaríamos de esas filmaciones. En las filmaciones que tenemos de él vemos cómo se preocupaba de que los alumnos se presentaran al público de la mejor manera posible: como si fueran grandes personajes les hacía mirar a la cámara filmadora y saludar a las personas presentes.


Por Ricardo Colmán

En una oportunidad estaba queriendo perforar papel con una pequeña perforadora, y como introduje más cantidad de papel que la conveniente, no lograba hacerlo. Entonces le dí un puñetazo a la perforadora y Pablo me escuchó. En seguida me sentó y pacientemente me mostró como se hacía…. Me dijo: “esto se hace así y luego dices una jaculatoria y ya está”. Él nos decía que en el diseño de los equipos y útiles no estaba previsto usar la fuerza. Por tanto, no hay que forzar las cosas para usarlas.


Por Jorge Peña

En mi primer día de clases en Campoalto, Pablo me encontró caminando en el patio, me tomó del hombro y me dijo: “Jorge! (sabía mi nombre!), camina siempre con la mirada alta y el rostro sonriente”. En ese momento entendí el espíritu del colegio. La mirada alta: porque así se mira al Cielo; y la sonrisa es por ver a Dios allí.

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