Educación diferenciada

A favor de la igualdad de oportunidades

Opción pedagógica de probada eficacia

Lejos de resucitar viejos paradigmas, la educación separada se apoya precisamente en las nuevas sensibilidades: libertad de enseñanza, respaldo científico, pluralidad cultural, equivalencia de oportunidades, y éxito académico.

Conforme avanzan las ciencias pedagógicas, se va introduciendo en el paisaje educativo mundial un horizonte que viene a enriquecer, a sumar, a trabajar por la igualdad entre varones y mujeres.

La neurociencia moderna ha descubierto el llamado dimorfismo cerebral, la base empírico-científica de este modelo didáctico que va aumentando su presencia internacional.

No se trata de volver a esquemas anticuados que privilegiaban la diferenciación de roles y separaban la malla curricular. No. La educación diferenciada moderna se muestra capaz de incorporar los nuevos progresos de la ciencia y las actuales tendencias culturales.

Según una publicación de la Universidad de Navarra, “los más recientes descubrimientos científicos también avalan este modelo pedagógico al mostrar que los cerebros de hombres y mujeres, aunque porcentualmente iguales en inteligencia, son notablemente diferentes en estructura y funcionamiento.

Los neurólogos afirman que los cerebros de niños y niñas tienen diferentes ritmos de maduración y utilizan estrategias cognitivas diferentes para llegar a las mismas metas”. (Calvo Charro, María. Educando para la igualdad. EUNSA. 2011)

Por tanto, la educación diferenciada, reconociendo la exacta paridad de niñas y niños en dignidad y humanidad, en derechos y deberes, optimiza precisamente las diferencias innatas para favorecer la igualdad real de oportunidades.

Educar por separado es atender a los ciclos distintos en la maduración cognitiva y afectiva y lograr así mejor rendimiento.

Ignorar este hecho, hacer como si no hubiese ninguna diferencia, como si entre chicos y chicas no existiese un descompás de velocidades, conduce a errores pedagógicos difíciles de explicar por otras causas.

La educación diferenciada actual, que gana cada vez más terreno al ritmo de las elocuentes estadísticas que la avalan, es una equilibrada simbiosis de tradición y progreso, de sentido común y ciencia, de naturaleza y cultura.

Desde luego, aunque de probada eficacia práctica y académica, no debería considerarse este método el único válido. Ningún sistema es perfecto para todos los alumnos y el principio de libertad de enseñanza así lo exige.

Como bien apunta Alfonso Aguiló, experto mundial en la materia, se trata de una opción pedagógica más que contribuye a enriquecer la oferta educativa de un sociedad: “habrá alumnos a los que les vendrá mejor la educación mixta, y a otros la separada. No es progresista imponer un modelo único”.

Por tanto, la educación mixta tampoco debería ser la única vía posible. La diversidad y pluralidad de modelos es la fuerza que vertebra una saludable libertad de enseñanza.


 

  • El Diario Ultima Hora publicó este artículo el 22 de diciembre de 2015.