Inspiración

Sabiduría, fe, sentido común

Dome of Saint Peter at twilight, Rome, Italy

Una referencia segura

Deseamos que este sector de nuestra web actúe como disparador para descubrir e investigar algunos textos eclesiásticos fundamentales que iluminan el trabajo educativo.

Ahora comenzamos con algunos fragmentos de la declaración del Concilio Vaticano II sobre “la  importancia decisiva de la educación en la vida del hombre y su influjo cada vez mayor en el progreso social contemporáneo”. (GE, n. 1)

El texto oficial se llama “Gravissimum Educationis” y lleva como fecha el 28 de octubre de 1965. Se puede ver completo en www.vatican.va

A 50 años de su clausura, el Vaticano II continúa más vigente que nunca y es referencia segura en el camino de la fe. Como dice el Papa Francisco en la bula de convocatoria al Jubileo de la Misericordia: La Iglesia siente la necesidad de mantener vivo este evento”. (Misericordiae Vultus, n. 4.)


 

Ofrecemos aquí algunas citas concretas a las que hemos agregados pequeños títulos para facilitar su lectura:

Estimular a los jóvenes a conocer y amar a Dios

“Declara igualmente el Sagrado Concilio que los niños y los adolescentes tienen derecho a que se les estimule a apreciar con recta conciencia los valores morales y a aceptarlos con adhesión personal, y también a que se les estimule a conocer y amar más a Dios.

Ruega, pues, encarecidamente a todos los que gobiernan los pueblos o están al frente de la educación, que procuren que la juventud nunca se vea privada de este sagrado derecho.

Y exhorta a los hijos de la Iglesia a que presten con generosidad su ayuda en todo el campo de la educación…” (GE, n. 1)

Los padres son los primeros y principales educadores

“Puesto que los padres han dado la vida a los hijos, están gravemente obligados a la educación de la prole y, por tanto, ellos son los primeros y principales educadores. Este deber de la educación familiar es de tanta trascendencia que, cuando falta, difícilmente puede suplirse.

Es, pues, obligación de los padres formar un ambiente familiar animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, que favorezca la educación íntegra personal y social de los hijos. (GE, n. 3)

Familia, escuela de virtudes

“La familia es, por tanto, la primera escuela de las virtudes sociales, de las que todas las sociedades necesitan. Sobre todo, en la familia cristiana, enriquecida con la gracia del sacramento y los deberes del matrimonio, es necesario que los hijos aprendan desde sus primeros años a conocer la fe recibida en el bautismo. En ella sienten la primera experiencia de una sana sociedad humana y de la Iglesia.

Por medio de la familia, por fin, se introducen fácilmente en la sociedad civil y en el Pueblo de Dios.

Consideren, pues, atentamente los padres la importancia que tiene la familia verdaderamente cristiana para la vida y el progreso del Pueblo de Dios. (GE, n. 3)

Docencia: alma y corazón

Hermosa es (…)  y de suma importancia la vocación de todos los que, ayudando a los padres en el cumplimiento de su deber y en nombre de la comunidad humana, desempeñan la función de educar en las escuelas. Esta vocación requiere dotes especiales de alma y de corazón, una preparación diligentísima y una facilidad constante para renovarse y adaptarse. (GE, n. 5)

Asociaciones de padres de familia

El Sagrado Concilio exhorta a los cristianos que ayuden de buen grado a encontrar los métodos aptos de educación y de ordenación de los estudios y a formar a los maestros que puedan educar convenientemente a los jóvenes y que atiendan con sus ayudas, sobre todo por medio de asociaciones de los padres de familia, toda la labor de la escuela, máxime la educación moral que en ella debe darse.(GE, n. 6)

Libertad de enseñanza

“Es preciso que los padres, cuya primera e intransferible obligación y derecho es el de educar a los hijos, tengan absoluta libertad en la elección de las escuelas. El poder público, a quien pertenece proteger y defender la libertad de los ciudadanos, atendiendo a la justicia distributiva, debe procurar distribuir las ayudas públicas de forma que los padres puedan escoger con libertad absoluta, según su propia conciencia, las escuelas para sus hijos” (GE, n. 6)

El aplauso de la Iglesia

“La Iglesia aplaude cordialmente a las autoridades y sociedades civiles que, teniendo en cuenta el pluralismo de la sociedad moderna y favoreciendo la debida libertad religiosa, ayudan a las familias para que pueda darse a sus hijos en todas las escuelas una educación conforme a los principios morales y religiosos de las familias. (GE, n. 7)

Docencia: un verdadero apostolado

“…procuren estimular la actividad personal de los alumnos, y terminados los estudios, sigan atendiéndolos con sus consejos, con su amistad e incluso con la institución de asociaciones especiales, llenas de espíritu eclesial. El Sagrado Concilio declara que la función de estos maestros es verdadero apostolado, muy conveniente y necesario también en nuestros tiempos, constituyendo a la vez un verdadero servicio prestado a la sociedad”. (GE, n. 8)

Perseverar generosamente

“El mismo Santo Concilio, agradeciendo a los sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares, que con su entrega evangélica se dedican a la educación y a las escuelas de cualquier género y grado, los exhorta a que perseveren generosamente en su empeño y a que se distingan en la formación de los alumnos en el espíritu de Cristo, en el arte pedagógico y en el estudio de la ciencia, de forma que no sólo promuevan la renovación interna de la Iglesia, sino que sirvan y acrecienten su benéfica presencia en el mundo de hoy, sobre todo en los intelectuales. (GE, Conclusión)

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